El 28 de marzo de 1968 se otorgó el nombre de plaza San Antón a la que resultó entre la calle de San Ildefonso y las últimas casas de la de Francia, como consecuencia de la construcción de un grupo de casas a espaldas de las de la calle Bueno Monreal. Grupo y plaza sobre lo que hasta entonces había sido la huerta del Hospicio. En ello se encuentra la razón de su nombre, por la estrecha relación de dicha Institución vitoriana con San Antonio Abad, familiarmente conocido por San Antón.
Con dicha denominación se distingue la popular rifa que el día de la festividad de aquél se lleva a cabo desde, por lo menos, un par de siglos, a beneficio del mencionado Hospicio, y que tanta significación ha tenido en el pueblo vitoriano.
Los orígenes de la tradicional rifa se remontan a tiempos antiquísimos. Antes de la fundación del Hospicio, en 1778, ya se venía celebrando la rifa por la Cofradía del Santo. El año 1781 se añadieron a la misma -consistente en el premio de un cerdo- algunos lienzos fabricados en los talleres de aquel Establecimiento. En 1798 se añadieron dos cerdos criados en la misma Casa. Por lo menos desde 1847 hasta 1888 se vino celebrando la rifa en el salón de sesiones del Ayuntamiento, con cuyo motivo los vitorianos guardaban fiesta en la tarde del 17 de enero, dada la participación que tenían en los festejos que se desarrollaban en tomo a la rifa.


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